Vainglory y el sendero de la duda. Empresas emergentes en los eSports. | Opinión

Montaña arriba montaña abajo, aciertos y desaciertos, ambición e inexperiencia, vivo o muerto, proyecto referente y pequeña empresa. Super Evil Megacorp es una empresa con muchas definiciones que a veces puede ser difícil de comprender y, al mismo tiempo, es comprensible. Ser un fiel seguidor del juego representa y se equipara a lo que por definición es la desarrolladora: Incertidumbre, pasión, amor por el arte, exigencia, confusión, admiración, decepción, esperanza… Es y ha sido un proceso de crecimiento conjunto entre la empresa y sus jugadores, de maduración y de aprendizaje; y es que, no podemos exigir que las cosas vayan siempre como nosotros queremos.

Estamos tan acostumbrados a que las cosas nos las den hechas y mascadas, que a veces, nos olvidamos que construir algo desde cero es difícil, muy difícil. Estamos siempre haciendo comparaciones injustas, críticas que pueden tener más o menos razón, pero que cuando las hacemos, no tenemos en cuenta a quien se la estamos haciendo.

Llevo semanas queriendo expresarme sobre el tema que más se ha estado debatiendo dentro de la comunidad de Vainglory y, me lleva también a querer reflexionar sobre lo que todos vemos pero ignoramos. Si hay un momento donde podemos hacer un ejercicio de empatía, creo que puede ser este.

¿Está Vainglory muerto?

Es una pregunta que ha dado mucho juego a que la gente exprese su frustración por no tener lo que todos deseábamos, tanto empresa, como jugadores y, creadores de contenido. Repentinas organizaciones desapareciendo del panorama competitivo, momentos de total inactividad y de incertidumbre absoluta, ejecuciones dudosas, incomprensión total por como se realizó el lanzamiento del 5V5, difusión inexistente del juego, largos momentos de falta de transparencia y de comunicación con sus seguidores fieles, empleados desconectando de la compañía, etc… Todas estas críticas y hechos carecen de sentido si ignoramos el condicionante de los sucesos; si, Super Evil Megacorp es una startup.

Parece el comodín que justifica todos los errores de la empresa, pero, la realidad, es que la gran mayoría de gente, desconoce que es y como funciona una empresa emergente. Estamos tan acostumbrados a ver empresas como Riot, Tencent, Valve, Blizzard, que hacemos comparaciones tediosas e injustas sin tener en cuenta que los recursos y la experiencia adquirida no son comparables. Las personas tendemos a fijarnos en las cosas negativas, en los errores y las equivocaciones, y eso, invisibiliza el trabajo bien hecho y los logros cumplidos.

Decir que Vainglory está muerto son palabras mayores. Que se ha perdido el interés del usuario en consumir contenido fuera del juego es una realidad, pero creo que no nos podemos basar exclusivamente en los números en redes y retransmisiones, o en la participación de grandes organizaciones, para entender algo tan complejo como es el sistema competitivo y el seguimiento del mismo. Lo que si podemos saber son las cosas que se han hecho mal, pero entendiendo siempre que esos errores son normales en una empresa emergente.

Super Evil consiguió desarrollar un producto excelente, fuera de serie y, precisamente, por jugar a un producto tan impresionante, nos olvidábamos de las capacidades y alcance que tenía la empresa para expandirse y crecer; de hacerlo todo perfecto y estar mano a mano con el resto de deportes electrónicos populares.

Si queremos opinar y criticar justamente, más allá de nuestros deseos, tenemos que ponernos en el lugar de una empresa emergente con un equipo reducido para encargarse de múltiples flancos y no cometer errores desde el principio. Emprender es duro, muy duro, y nadie que funde una empresa te va a decir lo contrario. Sinceramente, lo más habitual dentro de las empresas emergentes es cometer errores y más errores, acabar mal, aprender de esos mismos errores, y volver a reflotar la empresa para alcanzar tus objetivos. Generalmente el objetivo número uno de una startup es vender la empresa a tu mayor competidor en el momento que más valor tenga la empresa, pero hay unos pocos valientes en el mundo empresarial que tienen el valor de ignorar ese objetivo y ser ellos esa empresa que todas las emergentes quieren que absorban.

La decisión sensata, generalmente, siempre es vender y, nunca sabremos a ciencia cierta, si el objetivo de Super Evil es vender o ser uno de esos valientes idealistas que prefieren morir en el intento antes que dejar en manos de otra empresa lo que con tanto cariño han construido.

Llevamos mucho tiempo achacando a SEMC su decisión de invertir gran parte de sus recursos en su infraestructura eSport, de no invertir en crear una grande y sólida base de usuarios y, de no publicitar suficientemente su producto. Si ahora vemos que se limita más los recursos para mantener grandes organizaciones, y no se invierte tanto en la infraestructura eSport, no podemos ser hipócritas y no desear que hayan aprendido de sus errores. Más allá de querer ser crítico y de tener una opinión exigente, nos tenemos que preguntar, ¿de verdad es tan dramática esta situación? ¿de verdad es tan grave ver que quizás han aprendido de sus errores y están intentado tomar otro rumbo que les permita dar a conocer su producto?

Todavía nos queda mucho por ver, y quizás, solo quizás, de aquí a un año, podremos sacar algunas conclusiones más acertadas del futuro del juego.

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